domingo, 4 de octubre de 2009

La ilusión de Madrid 2020...


Qué número más bonito para cualquier acontecimiento: 2020. ¡¡Qué número más hermoso!! Ahora que ha pasado el ¿sueño? de Madrid 2016, me imagino que muchos de los protagonistas ya tienen el ojo puesto en las próximas Olimpiadas. De hecho a 45 minutos de haber anunciado Rio como ganador, el Colegio de Arquitectos de Madrid hizo público el concurso para el logotipo Madrid2020, a pesar de que el alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, todavía no ha anunciado -a día de hoy- si la ciudad va a optar a organizar los Juegos de ese año. ¡¡Eso si es previsión y visión de futuro!!

Si Mr. Gallardón hubiese leído en la Wikipedia que el COI se opone, por norma general, a conceder varios Juegos Olímpicos consecutivos al mismo continente; hecho que no se ha repetido desde 1940 no se hubiese llevado semejante disgusto. Si es que Internet es respuesta a muchas incógnitas.

Pero... ¿Realmente Madrid necesita unos Juegos Olímpicos tras meses de tira y afloja junto con candidaturas, participaciones, representantes variados y padrinos de excepción (con la traca final de Bisbal) pensando que habría merecido la pena? El COI 'obliga' a una inversión total superior a 15.000 millones de euros para los cuales casi 95 han de dedicarse a instalación deportivas, 600 para la seguridad y el resto para las diferentes infraestructuras necesarias. Cifras totalmente desorbitadas si tenemos en cuenta, por ejemplo, que a la prestación del desempleo hay destinado 645 millones de euro o incluso el déficit actual del Estado español se cifra en una cifra superior a 15.000 millones de euros (casi casi el que hay que gastar mínimamente en una sola cuidad).

¿Qué ocurriría si hubiese caído las olimpiadas en la capital? Posiblemente 7 años de obras continuas para los pobres madrileños, junto a subidas de impuestos con la excusa de la inversión para los juegos, que junto a políticos moisionistas y especuladores haciendo uso elegante de las ¿pérdidas millonarias? por una gestión incompetente de la administración de turno (¿alguien recuerda la Expo de Zaragoza en 2008?) terminaría quemando a los pobres ciudadanos de a pie.

Pero tampoco olvidamos a los ciudadanos desilusionados. ¿Pero, serían estos los más afectados? No creo. Su decepción no será nada comparada con la de quienes más ilusiones se habían hecho con el proyecto: aquellos a quienes, al oír hablar de olimpiadas, se les dibuja en las pupilas el símbolo del dólar, como en los dibujos animados. Constructores, promotores inmobiliarios, concesionarios de servicios públicos, fabricantes de mobiliario urbano, empresas de parquímetros, especuladores del suelo, contratistas. Claro que se podría pensar... ¡¡Coño, si Madrid 2016 crearía puestos de trabajo!! Craso error. Unos Juegos Olímpicos crean una mayoría de puestos de trabajo efímeros, por lo que no se consigue una posible fomentación de este, sino un 'espejismo' irreal. La solución: impulsar la creación de puestos de trabajo fijos. Decir que Madrid 2016 va a reducir el paro es como decir que en agosto baja el paro.

Aunque, por muy en contra que se pueda estar de los Juegos no se puede negar que aportaría mucho a la ciudad madrileña. Con unos Juegos se conseguiría un impuso a la economía espectacular gracias a la inyección de dinero que generaría. El dinero no se generaría el mismo año que se realizasen los juegos, sino más adelante. Se crearía un escaparate de gigantescas dimensiones con un gran beneficio de la mano del turismo y la hostelería poniendo a Madrid como referencia para darse a conocer al resto del mundo. En resumen, los Juegos duran unos días, pero el legado es eterno.

¿El futuro? Posiblemente el mundial de fútbol 2018. Sólo el tiempo lo dirá.

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