martes, 17 de enero de 2023

Lluvia en la Prehistoria

¡Menuda semana invernal que estamos viviendo! Qué si Gerard, qué si Fien… Borrasca tras borrasca, a cada cual más intensa, que no hace más que dejar frío y lluvia a lo largo y ancho de Galicia. Con tanta lluvia eso me hizo preguntarme: “¿Cómo explicaban en la Prehistoria lo que sería la lluvia? ¿Cómo vivían estos días invernales donde se empapaban hasta los huesos? De aquella la gente no contaba con el conocimiento científico actual sobre los procesos naturales, incluyendo la lluvia. ¿Cómo vivían estos fenómenos a lo largo del mundo? Vamos a descubrirlo recorriendo el mundo en esta época.

Pero… ¿Qué se considera prehistoria? La Prehistoria se refiere al periodo de la historia humana antes de la invención de la escritura. Es el período de tiempo que va desde el origen del género humano hasta el inicio de la historia escrita, aproximadamente hace 5.000 años. Durante este tiempo, los humanos desarrollaron herramientas y tecnologías primitivas, se organizaron en sociedades cazadoras-recolectoras, y finalmente se convirtieron en agricultores y pastores.

En diversas culturas prehistóricas occidentales, se creía que los dioses y espíritus eran los responsables de enviar la lluvia. En algunas culturas prehistóricas Europas se creían que la lluvia era un fenómeno mágico pues se relacionaba con los espíritus de los antepasados o de los dioses. Los rituales y ceremonias se realizaban para pedir protección y agua a estos espíritus. Si cruzamos el océano, en culturas precolombinas de América del Sur, nos encontramos con ideas similares donde se creía que los dioses de la lluvia y del agua eran los responsables de enviar las precipitaciones. Se realizaban ceremonias y ofrendas para pedir lluvia, y se creía que los dioses responderían a estas súplicas enviando agua del cielo. En otras culturas como las africanas había la certeza que la lluvia estaba relacionada con el comportamiento humano y se creía que si uno se portaba mal, los dioses castigarían con una sequía; por lo tanto era necesario portarse bien para evitar el castigo. En otras culturas, se creía que la lluvia era una bendición divina y un símbolo de fertilidad, y se agradecía a los dioses por ella. 

Durante esta época de la historia las sociedades cazadoras-recolectoras dependían en gran medida del clima para sus cosechas y su supervivencia; por lo tanto es probable que hayan realizado rituales y ceremonias para pedir lluvia y buen tiempo. Sin embargo, como la escritura no existía en ese momento, no se tienen registros escritos de los rituales específicos que se realizaban. Algunos estudios sugieren que las sociedades prehistóricas podrían haber realizado danzas y ceremonias para pedir lluvia, tal vez con el uso de máscaras y disfraces. También podrían haber sacrificado animales u ofrecido ofrendas a los dioses de la lluvia. Sin embargo, estas son solo especulaciones ya que no hay evidencia concreta de los rituales que se realizaban.

Las culturas orientales tenían otras ideas completamente diferentes. Se creía que la lluvia estaba relacionada con el poder de ciertos animales o seres mitológicos. En algunas culturas de Asia se creía que los dragones eran los responsables de causar la lluvia y se realizaban ceremonias y ofrendas para pedirle al dragón que enviara lluvia para fertilizar los campos y asegurar una buena cosecha. Los dragones también eran vistos como protectores de la comunidad y se les pedía protección contra sequías y inundaciones. En China, el dragón es un símbolo tradicional de la lluvia y se le atribuía el poder de controlar el clima. Era común representar al dragón con un nube y rayos en las pinturas y esculturas, simbolizando su relación con la lluvia. En otras culturas asiáticas como Japón, Corea y Vietnam, los dragones también eran considerados como protectores de la comunidad, y se les atribuía el poder de controlar el clima y las precipitaciones.

 

De esta forma en oriente encontramos un denominador común: los dragones. Estos por norma general siempre se relacionaban con el agua atribuyéndoles el poder de controlar este elemento al vivir en ríos, lagos y mares. Generalmente disponían de partes de nueve animales: ojos de Demonio, cuernos de ciervo, morro de buey, nariz de perro, bigotes de bagre, melena de león, cola de serpiente, escamas de pez y garras de águila. Se cree que son los gobernantes de los cuerpos de agua en movimiento, como cascadas, ríos y mares aunque también pueden mostrarse como chorros de agua o tornados sobre el agua. Hay cuatro Reyes Dragones principales, representando cada uno de los cuatro mares: el Mar del Este (correspondiente al Mar de China Oriental), el Mar del Sur (Mar de la China Meridional), el Mar del Oeste (a veces considerado como el Océano Índico y más allá) y el Mar del Norte (a veces considerado el Lago Baikal).  Debido a esta relación, a veces se les considera «a cargo» de los fenómenos meteorológicos relacionados con el agua. En la antigüedad muchas poblaciones chinas (especialmente las cercanas a ríos y mares) tenían templos dedicados a su Rey Dragón local. En épocas de sequía o inundación era costumbre que los ancianos y autoridades locales llevasen a la comunidad a dedicar sacrificios y celebrar otros ritos religiosos para apaciguar al dragón y pedirle lluvia o el cese de ésta.

Personalmente, si me tengo que quedar con una explicación no científica, me parece más emocionante la de los dragones.

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