Teenage Mutant Ninja Turtles para NES es un juego que, a día de hoy, sigo teniendo como una espinita clavada. Fue el primer título basado en las Tortugas Ninja, lanzado en 1989 por Konami, y aunque en su momento fue un éxito rotundo en ventas (vendió más de 4 millones de copias), también es recordado como uno de los juegos más difíciles y frustrantes de la consola. En mi caso, este era uno de esos juegos que solo tenía un amigo del grupo, lo que lo convertía automáticamente en un título "popular y demandado". Todos queríamos jugarlo, pero claro, no siempre era fácil conseguir turno para enfrentarse a sus niveles infernales. El juego es una mezcla de acción y plataformas con un diseño bastante peculiar para la época. A diferencia de otros títulos posteriores de las Tortugas Ninja que se centraron en el género beat 'em up, aquí tenías que alternar entre las cuatro tortugas según la situación y cada una tenía sus propias características: Donatello era el más útil gracias a su bastón largo, que podía golpear enemigos desde una distancia segura; Leonardo era equilibrado; Michelangelo y Raphael, por otro lado, tenían un rango tan corto que muchas veces parecían más una carga que una ayuda.
Este sistema añadía un toque estratégico al juego, ya que podías cambiar de tortuga cuando la salud de una estuviera baja o cuando necesitaras aprovechar las habilidades específicas de otra. Sin embargo, esa estrategia no era suficiente para compensar la dificultad absurda del juego. Desde el principio te enfrentabas a enemigos que parecían diseñados para acabar contigo en segundos: soldados del Clan del Pie, insectos voladores imposibles de esquivar y trampas colocadas con mala intención. Pero si hay algo que todos los jugadores recuerdan es el infame nivel de la presa. Este nivel te obliga a desactivar bombas bajo el agua mientras esquivas algas eléctricas que parecen tener vida propia. No importa cuántas veces lo intentes: siempre terminas perdiendo salud a un ritmo alarmante mientras luchas contra unos controles torpes que hacen que nadar sea una pesadilla. Y lo peor es que este nivel llega tan pronto en el juego que para muchos (incluido yo) era prácticamente un muro infranqueable.
Si logras superar la presa (algo digno de ser celebrado con pizza), el juego no se vuelve precisamente más fácil. Los niveles posteriores introducen plataformas imposibles, enemigos aún más letales y secciones laberínticas donde es fácil perderse si no sabes exactamente a dónde ir. Además, el diseño del mundo abierto entre niveles puede ser confuso: tienes acceso a un vehículo para moverte por el mapa, pero necesitas encontrar misiles para romper barricadas y avanzar. Todo esto convierte al juego en una experiencia donde avanzar requiere paciencia, ensayo y error... y probablemente algo de suerte. Y recordemos que estamos en una época donde las partidas no se guardaban, por lo que era imprescindible hacerlo de una sentada.
Curiosidades:
- Konami desarrolló el juego bajo su subsidiaria Ultra Games para sortear la política de Nintendo que limitaba a las compañías a lanzar solo cinco juegos al año. Esto permitió que Konami publicara más títulos usando este nombre alternativo, algo que no todas las empresas podían hacer y que generó cierta controversia.
- El juego es conocido por su ralentización y parpadeo debido a la cantidad excesiva de enemigos en pantalla. Esto se debe a las limitaciones del hardware de la NES combinadas con un diseño poco optimizado. En colecciones modernas como The Cowabunga Collection, se han añadido opciones para reducir estos problemas.
- Fue uno de los primeros productos importantes de TMNT lanzados en Japón, donde se conoció como Gekikame Ninja Den.
- La portada del juego utiliza una ilustración de Mike Dooney tomada del cómic TMNT #4 (Reprint) de 1987. En esta imagen, todas las tortugas llevan bandanas rojas, lo que causó confusión entre los fans que estaban más familiarizados con la serie animada, donde cada tortuga tiene un color distintivo.
- Las versiones para PC (MS-DOS) fueron desarrolladas rápidamente por Unlimited Software y resultaron ser aún peores que la versión original de NES.
Gráficamente, TMNT no está nada mal para los estándares de la NES. Las tortugas son reconocibles (aunque algo toscas), los escenarios son variados y algunos jefes como Bebop y Rocksteady están bastante bien logrados. Sin embargo, hay muchas áreas donde los gráficos parecen genéricos, repetitivos o incluso poco inspirados; especialmente si los comparas con los coloridos mundos del arcade lanzado ese mismo año. Lo mismo ocurre con la música: aunque tiene algunos temas pegadizos (el tema principal sigue siendo icónico), muchas melodías se vuelven repetitivas rápidamente. Pero, a pesar de todo esto, hay algo innegablemente atractivo en Teenage Mutant Ninja Turtles. Quizás sea porque fue uno de los primeros juegos basados en una franquicia tan querida (y coincidió con un momento donde eran muy populares) o porque ofrecía algo diferente a los típicos títulos lineales de la época. Pero lo cierto es que sigue siendo un juego al que quiero volver algún día para intentar terminarlo por fin, porque es uno de esos títulos que te desafían tanto que casi sientes que te deben algo por todo el esfuerzo invertido.
Teenage Mutant Ninja Turtles para NES es un juego difícil hasta el extremo, frustrante en muchos aspectos y lleno de decisiones de diseño cuestionables... pero también tiene ese encanto nostálgico que solo los clásicos pueden ofrecer. Puede que nunca haya logrado terminarlo (todavía), pero sigue siendo una parte importante de mi infancia y un recordatorio perfecto de lo crueles (y adictivos) que podían ser los juegos de aquella época. Algún día volveré al Technodromo... aunque probablemente termine otra vez atrapado en esas malditas algas eléctricas.
0 comentarios:
Publicar un comentario